refactorizacion-codigo

Cuando lees código que escribiste hace meses, a veces sientes que estás mirando un cajón lleno de cables. Funciona, sí… pero cuesta entenderlo, tocarlo da miedo y cada cambio parece una apuesta. Ahí es donde entra la refactorización de código.

La refactorización de código es mejorar cómo está escrito un programa sin cambiar lo que hace. No es “añadir cosas nuevas”. Es ordenar, limpiar y aclarar. Como cuando reorganizas una habitación sin comprar muebles: de pronto encuentras todo más rápido y te mueves mejor.

¿Y cuándo conviene hacerla? Cuando tu proyecto empieza a crecer, cuando el código se vuelve difícil de mantener o cuando cada pequeño cambio trae errores sorpresa. Si quieres que tu software sea más fácil de cuidar, más seguro de tocar y menos agotador de ampliar, entender la refactorización de código te va a ahorrar muchos problemas.


Qué es la refactorización de código y cuándo conviene hacerla

TABLA DE CONTENIDOS

contratar-VPS


Qué es la refactorización de código

La refactorización de código es una forma de mejorar un programa por dentro sin cambiar lo que hace por fuera. Dicho de otra manera, el usuario final no debería notar nada raro. La web carga igual, el botón sigue funcionando, el formulario sigue enviando datos. Lo que cambia es que el código queda más claro, más ordenado y más fácil de mantener.

Piensa en ello como ordenar una cocina. No cambias la receta, ni compras ingredientes nuevos. Solo colocas mejor las cosas, tiras lo que sobra y dejas el espacio listo para cocinar sin caos. ¿Para qué? Para que la próxima vez no sea una pelea abrir un cajón y encontrar lo que necesitas.

¿Qué es realmente refactorizar?
Imagina que limpias y ordenas tu cocina para cocinar más rápido. No estás cambiando la receta, sino organizando los utensilios para que todo fluya mejor. En el código, es hacer que el sistema sea más limpio sin cambiar lo que el usuario ve.

Refactorizar no es reescribir ni añadir funciones nuevas

Aquí suele estar el lío. Cuando alguien oye “refactorizar”, se imagina “hacerlo todo otra vez” o “meter mejoras nuevas”. Pero no va por ahí.

  • Reescribir es empezar de cero o cambiar gran parte del sistema porque la base ya no sirve.
  • Añadir funcionalidades es hacer que el programa haga cosas nuevas.
  • Refactorizar es mantener la misma funcionalidad, pero con un código más limpio.

¿Entonces refactorizar es “perder el tiempo”? Al revés. Es evitar que cada cambio pequeño se convierta en un drama. Un código desordenado funciona… hasta que tienes que tocarlo. Y ahí empiezan los sustos.

Qué cambia por dentro y qué debe quedarse igual por fuera

Cuando refactorizas, lo que buscas es que el código sea más fácil de leer y de modificar. No es solo “que quede bonito”. Es que tenga menos trampas y menos puntos donde se rompe.

¿Es momento de actuar? Revisa estas señales:
Código Duplicado Si has copiado y pegado la misma función en tres sitios, es hora de unificar.
Funciones "Gigantes" Si una sola función hace diez cosas distintas, divídela en piezas pequeñas.
Nombres Crípticos Si ves una variable llamada "x1" y no sabes qué es, cámbiale el nombre por algo claro.

Lo importante es esta idea: el comportamiento debe quedarse igual.

Si antes el sistema calculaba un total, después debe calcular el mismo total.

Si antes validaba una contraseña, después debe validarla igual.

Por qué conviene refactorizar y cuándo hacerlo

La refactorización de código suele aparecer cuando te haces una pregunta muy simple: por qué esto cuesta tanto de tocar. El programa funciona, sí. Pero cada cambio te lleva más tiempo del que debería. Y eso es una señal bastante clara.

La idea no es refactorizar “por deporte”. La idea es refactorizar cuando te va a ahorrar problemas en el siguiente paso.

Por qué conviene hacerlo

Refactorizar conviene porque te quita fricción. Menos fricción significa menos errores, menos tiempo perdido y un código que no te hace sudar cada vez que lo abres.

Al final, un proyecto con código limpio es como una carretera bien señalizada. Llegas igual al destino, pero con menos sustos y menos vueltas raras.

Más Claridad
Cualquier programador (o tú mismo en el futuro) entenderá qué hace el código al primer vistazo.
Fácil Mantenimiento
Corregir errores es más rápido cuando las piezas del sistema están bien organizadas y no mezcladas.
Escalabilidad
Permite añadir nuevas funciones a tu web sin que todo el sistema se rompa como un castillo de naipes.

Cuándo tiene sentido hacerlo

Aquí van señales típicas, fáciles de identificar, sin complicarnos:

  • Tienes miedo de tocar el código porque no sabes qué va a romper.
  • Cambios pequeños se vuelven gigantes, porque todo está conectado con todo.
  • Ves mucho copiar y pegar, y cuando hay que cambiar algo, tienes que hacerlo en varios sitios.
  • Funciones enormes donde cuesta encontrar la parte que importa.
  • Nombres confusos tipo x, data2, tmp, que te obligan a adivinar qué hace cada cosa.
  • Arreglas un bug y aparece otro, como si el código fuese una manta con agujeros.

Una regla práctica que ayuda mucho es esta: si vas a tocar una parte del código para añadir o ajustar algo, y ves que está “sucia”, es buen momento para hacer una refactorización pequeña justo ahí. No hace falta limpiar toda la casa si solo vas a usar una habitación.

Refactorización con inteligencia artificial

La inteligencia artificial se ha convertido en una ayuda real para refactorizar código. No porque “haga magia”, sino porque acelera la parte más lenta de este trabajo. Entender qué hace un código y qué pasa si lo tocas.

Piénsalo así. Refactorizar es como ordenar un trastero sin tirar nada importante. La IA puede ayudarte a encontrar cajas, poner etiquetas y sugerir un orden lógico. Pero si mete en la misma caja cosas que no van juntas, el problema lo tendrás tú más tarde. Por eso, la IA es una herramienta de apoyo, no una garantía.

En qué ayuda la IA cuando vas a refactorizar

Usada con cabeza, la IA suele aportar valor en tareas muy concretas:

  • Explicar código viejo con palabras sencillas, para no ir a ciegas antes de cambiar nada.
  • Detectar código repetido y proponer cómo unificarlo sin duplicar arreglos.
  • Sugerir nombres mejores para funciones y variables, para que el código se entienda sin adivinar.
  • Proponer refactors “pequeños” como extraer una función, simplificar condiciones o separar responsabilidades.
  • Ayudar a crear pruebas básicas o checks mínimos para confirmar que el resultado sigue siendo el mismo.

La clave está en pedir cambios que puedas comprobar. ¿Un cambio pequeño se entiende y se valida fácil? Perfecto. ¿Un cambio gigante en medio proyecto? Riesgo alto.

IA: acelera… pero no “garantiza”
Úsala para entender, proponer cambios pequeños y preparar comprobaciones. Tú validas.
  • Explicar código viejo
    Para no ir a ciegas antes de tocar nada.
  • Detectar duplicados
    Unificar sin “arreglar lo mismo en tres sitios”.
  • Sugerir nombres mejores
    Para que el código se entienda sin adivinar.
  • Refactors pequeños
    Extraer funciones, simplificar condiciones, separar responsabilidades.
  • “Parece igual”… pero cambia un caso límite
    Y el comportamiento se altera sin que lo notes.
  • Ignora contexto
    Solo ve un archivo o un fragmento.
  • Inventa dependencias
    “Funciones que deberían existir” pero no existen.
  • Añade complejidad sin querer
    Más código ≠ mejor código.
Regla: la IA propone, el humano valida.
1
Trozo pequeño
Mejor una función o un archivo. No “todo el proyecto”.
2
Explicación antes
Qué hace el código y qué partes son delicadas.
3
Refactor mínimo
Y que te diga explícitamente qué NO cambia.
4
Comprobaciones
Lista corta de casos que deben seguir igual.
Entorno seguro (recomendado)
Prueba cambios en un entorno separado (por ejemplo, un VPS) antes de tocar producción.
Checks aunque no tengas tests
Login, pedido de prueba, envío de formulario… lo importante es lo que toca tu cambio.

Dónde se equivoca y por qué hay que revisar siempre

La IA puede equivocarse incluso cuando su respuesta “suena” bien. Estos son los fallos más típicos:

  • Cambios que parecen iguales, pero alteran un caso límite y cambian el comportamiento.
  • Propuestas que ignoran el contexto del proyecto, porque solo ven un archivo o un fragmento.
  • Dependencias inventadas o funciones que “deberían existir”, pero no existen.
  • Cambios que empeoran la calidad sin querer, por ejemplo, añadiendo complejidad donde no hacía falta.

Por eso, la regla práctica es simple: la IA propone, el humano valida. Si no puedes explicar qué ha cambiado y por qué, ese cambio no está listo.

Herramientas para refactorizar con IA

En la práctica, estas son algunas de las opciones más usadas hoy para ayudar en refactors:

Herramienta Ideal para... Lo mejor y lo peor
ChatGPT / Codex Consultas rápidas y explicar código. ✅ Explica muy bien lógica compleja.
⚠️ Puede inventar funciones que no existen.
Claude Code Refactorización paso a paso en terminal. ✅ Maneja contextos grandes muy bien.
⚠️ Si no le limitas, puede cambiar demasiado.
GitHub Copilot Sugerencias en tiempo real en tu IDE. ✅ Integración perfecta, ayuda con tests.
⚠️ A veces sugiere código inseguro o antiguo.
Cursor Edición completa guiada por IA. ✅ Aplica cambios directamente (Apply).
⚠️ Cuidado con cambios en múltiples archivos a la vez.

Cómo usar la IA para refactorizar sin perder el control

Hay una forma de trabajar que reduce muchísimo los sustos. No requiere ser experto, solo ser ordenado:

1. Selección Pequeña

Elige solo una función o un archivo pequeño. No intentes arreglar todo el proyecto a la vez.

2. Pide Explicación

Antes de cambiar nada, pídele a la IA que te explique qué hace ese código. Si la IA no lo entiende, no dejes que lo toque.

3. Refactor + Restricción

Prompt clave: "Refactoriza esto para mejorar la legibilidad, pero SIN cambiar el comportamiento ni la lógica".

4. Validación Humana

Comprueba manual o automáticamente. Si no puedes explicar el cambio tú mismo, descártalo.

5. Commit

Guarda el cambio en git. Si el siguiente paso sale mal, podrás volver aquí fácilmente.

Este enfoque es mejor que “refactorizarlo todo”. Es como bajar una escalera. Peldaño a peldaño es más seguro que saltar cinco de golpe.

Probar un asistente IA sin instalar nada en tu ordenador

Si quieres usar un asistente de IA, no un agente IA, para ayudarte a refactorizar código (por ejemplo, un asistente open source como OpenClaw), hay una duda muy normal: ¿y si no quiero instalarlo en mi ordenador?

Una alternativa práctica es montarlo en un servidor VPS barato y usarlo como un entorno aislado. Así puedes probar el asistente, ver si encaja con tu forma de trabajar y hacer pequeñas pruebas de refactorización sin instalar nada localmente.

La idea es simple: tu ordenador se queda “limpio”, y el asistente vive en un entorno separado. Si no te convence, lo apagas y listo. Y si te gusta, ya decides si lo mantienes ahí o lo llevas a tu flujo normal.

Ejemplos reales de refactorización antes y después

La mejor forma de entender la refactorización es verla. La idea siempre es la misma: el programa debe hacer lo mismo, pero el código queda más claro y más fácil de mantener.

Ejemplo 1 - Mejorar nombres y dividir una función grande

En este ejemplo, el código calcula el total de un carrito y aplica un descuento VIP. Funciona, pero cuesta leerlo.

ANTES
function c(p, t) { if (p && p.length > 0) { let s = 0; for (let i = 0; i < p.length; i++) { s = s + p[i].price * p[i].qty; } if (t === "VIP") { return s * 0.8; } return s; } return 0; }

¿Qué problemas tiene?

  • Los nombres c, p, t, s no dicen nada.
  • Hay mucha lógica metida en el mismo bloque.
  • Si mañana cambias el descuento, tienes que tocar el corazón de la función.
DESPUÉS
function calculateCartTotal(products, customerType) { if (!products || products.length === 0) return 0; const total = calculateProductsTotal(products); return applyVipDiscount(total, customerType); } function calculateProductsTotal(products) { return products.reduce((sum, item) => sum + item.price * item.qty, 0); } function applyVipDiscount(total, customerType) { const isVip = customerType === "VIP"; return isVip ? total * 0.8 : total; }

¿Qué mejora aquí?

  • Los nombres explican el objetivo sin tener que “traducir” el código.
  • La función principal se entiende en 10 segundos.
  • Cada pieza hace una cosa. Si cambia el descuento, sabes dónde tocar.

Esto es refactorización típica: misma salida, mejor estructura.

Ejemplo 2 - Eliminar código duplicado sin cambiar el resultado

Este caso es muy común. Tienes lógica repetida en varios sitios. Al principio no pasa nada. Luego cambia un detalle y tienes que cambiarlo en tres partes distintas. Ahí es donde nacen bugs tontos.

ANTES
function priceForSpain(amount) { const tax = amount * 0.21; const total = amount + tax; return Math.round(total * 100) / 100; } function priceForPortugal(amount) { const tax = amount * 0.23; const total = amount + tax; return Math.round(total * 100) / 100; }

Problema típico: cuando quieres cambiar cómo redondeas o cómo calculas el total, tienes que acordarte de tocar las dos funciones.

DESPUÉS
function calculateFinalPrice(amount, taxRate) { const tax = amount * taxRate; const total = amount + tax; return roundToTwoDecimals(total); } function roundToTwoDecimals(value) { return Math.round(value * 100) / 100; } function priceForSpain(amount) { return calculateFinalPrice(amount, 0.21); } function priceForPortugal(amount) { return calculateFinalPrice(amount, 0.23); }

¿Qué gana el proyecto?

  • Evitas duplicados y reduces puntos de fallo.
  • Si cambias el redondeo, lo cambias una sola vez.
  • El código queda más fácil de ampliar. Si aparece otro país, no copias y pegas otra función entera.

Como puedes ver, refactorizar no es hacer “cosas raras”. Es quitar ruido, reducir repetición y hacer que el código se lea como una explicación.

Cómo refactorizar sin romper nada

Refactorizar da respeto por una razón lógica: estás tocando algo que ya funciona. Y cuando algo funciona, nadie quiere ser la persona que lo rompe “por dejarlo más bonito”. Por eso, la refactorización segura no va de ser valiente. Va de ser metódico.

La idea es sencilla: hacer cambios que puedas controlar, y tener una forma rápida de volver atrás si algo sale mal.

Cambios pequeños y control de versiones

El error más común es intentar arreglar demasiado de golpe. Cuando cambias muchas cosas a la vez, si algo falla no sabes qué ha sido. En cambio, si haces refactors pequeños, el riesgo baja mucho.

Un buen hábito es este:

  • Un cambio pequeño.
  • Lo pruebas.
  • Lo guardas.
  • Y sigues con el siguiente.

Aquí el control de versiones (por ejemplo, GitHub) funciona como un “botón de deshacer” profesional. No hace falta ser experto para entenderlo: si algo va mal, vuelves al punto anterior y listo. Eso te da margen para mejorar el código sin jugarte el proyecto.

Pruebas y comprobaciones básicas aunque no tengas tests

Antes vs Después (la idea que siempre se repite)
El programa hace lo mismo, pero el código queda más claro y fácil de mantener.
Ejemplo 1 nombres + dividir una función grande
Antes (funciona, pero cuesta)
Variables tipo x, bloques largos y todo mezclado. Te da miedo tocar porque no ves “dónde está el cambio”.
Después (mismo resultado)
Nombres claros y una función grande dividida en pasos pequeños. Mismo total, menos “cables sueltos”.
Tip: cambia una cosa y comprueba
Mini-regla “comparable” = menos sustos
Haz refactors que puedas comparar: guarda el “antes”, aplica el cambio y valida el “después” con una comprobación simple.

Lo ideal es tener tests automáticos, pero muchos proyectos no los tienen, sobre todo cuando empiezan o cuando el código es antiguo. Aun así, se puede refactorizar con seguridad usando comprobaciones simples.

Antes de tocar nada, conviene responder a una pregunta: qué debería seguir funcionando igual. Con eso puedes hacer una mini lista de comprobación, corta y práctica. Por ejemplo:

  • ¿Se puede iniciar sesión?
  • ¿Se crea un pedido de prueba?
  • ¿Se envía un formulario?
  • ¿La pantalla principal carga sin errores?

No se trata de comprobarlo todo. Se trata de comprobar lo que es más importante y lo que toca tu cambio. Si el refactor está en la parte del carrito, prueba el carrito. Si está en el login, prueba el login.

Un detalle que ayuda mucho es guardar un ejemplo de “antes” y compararlo con el “después”. Así evitas problemas graves y lo tienes todo mucho más controlado.

1
Pequeños cambios
No intentes cambiarlo todo a la vez. Divide el problema en piezas diminutas para mantener el control.
2
Pruebas constantes
Asegúrate de que tras cada cambio la web sigue funcionando igual de bien. Valida antes de seguir.
3
Usa la IA como apoyo
Herramientas como ChatGPT pueden sugerirte cómo simplificar una función compleja o explicarte código antiguo.

Cuándo no conviene refactorizar

Refactorizar es útil, pero no siempre es el mejor movimiento. Hay momentos en los que tocar el código es como cambiar una rueda en mitad de una curva. Se puede hacer, pero el riesgo no compensa.

Estas son situaciones típicas en las que conviene frenar:

  • Estás a punto de entregar algo importante.
    Si queda poco para lanzar una funcionalidad o para una entrega a cliente, una refactorización grande puede añadir incertidumbre. En ese momento suele ser mejor terminar, y dejar la limpieza para después.
  • No tienes claro qué quieres conseguir.
    Refactorizar “porque sí” suele acabar en cambios innecesarios. Si no puedes decir “quiero que esto se entienda mejor” o “quiero eliminar duplicados”, es fácil que te líes y no mejores nada de verdad.
  • El problema no es el código, es el enfoque.
    Hay veces que el sistema funciona mal porque el diseño es incorrecto o porque el objetivo ha cambiado. En esos casos, refactorizar puede ser solo maquillar. A veces toca replantear parte de la solución en lugar de reorganizar lo que ya hay.

La idea no es tener el código perfecto. La idea es tener un código que se pueda tocar sin miedo cuando haga falta.

¡Cuidado! No caigas en esto:
  • Refactorizar sin objetivo: Si no sabes qué quieres mejorar, terminarás rompiendo algo.
  • Cambiar el comportamiento: Si la función cambia lo que hace, ya no es refactorizar, es reescribir.
  • Ignorar el sentido común: A veces, un código "perfecto" es tan complejo que nadie lo entiende. Prioriza la legibilidad.

Conclusión

La refactorización de código no consiste en reescribirlo todo ni en complicarte la vida. Consiste en mejorar el código para que sea más fácil de entender, de mantener y de ampliar, sin cambiar lo que hace.

Si trabajas con cabeza, el truco es simple: cambios pequeños, comprobaciones claras y, cuando te venga bien, apoyo de inteligencia artificial para entender y proponer mejoras. La IA puede acelerar mucho, pero no sustituye la revisión ni el sentido común.

Cuando el código se entiende, el proyecto respira. Y cuando el proyecto respira, tú también.


contratar-VPS

Preguntas frecuentes sobre la refactorización de código (FAQ)

¿Cuál es la diferencia principal entre refactorizar y reescribir? +
La diferencia es el punto de partida. Refactorizar aprovecha el código existente y lo mejora poco a poco sin cambiar su función. Reescribir implica borrar el código y empezar de cero, lo cual es mucho más arriesgado y costoso en tiempo.
¿Refactorizar el código arregla los errores (bugs)? +
Técnicamente, no. El objetivo de la refactorización es limpiar y ordenar, no corregir fallos funcionales. Sin embargo, un código limpio hace que los bugs sean mucho más fáciles de detectar y solucionar, por lo que reduce los errores a largo plazo.
¿Cuándo es el mejor momento para refactorizar? +
No hay que hacerlo "porque sí". Los mejores momentos son: antes de añadir una nueva funcionalidad compleja, cuando detectas código duplicado, o cuando tardas demasiado en entender una parte antigua de tu programa (Deuda Técnica).
¿Afecta la refactorización al SEO de mi web? +
De forma indirecta, sí, y muy positivamente. Un código limpio suele cargar más rápido y tener menos errores de ejecución, lo que mejora la experiencia de usuario (UX) y los Core Web Vitals, factores clave para el posicionamiento en Google.



Imagen

Hosting

Lanza tu proyecto digital. Diferentes planes de hosting para alojar tu web. Desde 1,99€ al mes.

VPS

Servidor VPS administrado alojado en España. Incluye migración gratis y soporte técnico 24x7.

Imagen

Dominios

Más de 550 extensiones de dominio para elegir. Compra tu dominio en pocos pasos de forma cómoda.

Imagen

Servidor Cloud

Servidores cloud 100% administrados ideales para proyectos exigentes. Con planes escalables desde 45€ al mes.

Continúa con tu compra

¿Es la primera vez que compras?

Si ya eres cliente de Axarnet